Google no tiene precio, ni real, ni metafóricamente hablando. Hoy llegué a esto a través de un conocido en Twitter y mi humor cambió de golpe, a peor. Ya sabes lo que dicen con aquello de compararse con los demás, pero más allá de ello, es impotencia por las injusticias.
Para aquellos que prefieren sacar sus propias conclusiones siguiéndole la pista a un dato, ya pueden entretenerse viendo índices de diversos países europeos como el paro, la penetración del ancho de banda, el salario mínimo, la deuda de los gobiernos o el IPC. Echo en falta países del tercer mundo o de otras economías asiáticas que permitan tener una visión del mundo más completa, aunque siendo sinceros y por desgracia, a quien le importa el otro mundo.
En fin, un juguete para la reflexión.