LLevo tiempo buscando una solución definitiva para no tener en casa 20 aparatejos, con sus cables correspondientes. Barebone, Consola, Portatil, disco duro portatil, reproductor de divx, reproductor de mp3… Sin embargo, todo ello requería de un accesorio indispensable: la televisión.
Hace cosa de un año muchos de los grandes fabricantes comenzaron a integrar conexiones WiFi en las pantallas y la posibilidad de acceder a contenidos de Internet a través de pequeñas aplicaciones.
La idea es muy buena y abre la puerta a contenido bajo demanda muy específico –el tiempo, vídeos de youtube, noticias, bolsa…- que de otra forma hay que consumir en un ordenador. ¿Cuál ha sido la respuesta del público?
Estos televisores conectados –generalmente de gama alta- se venden muy bien, pero lo sorprendente es que no se usan de forma diferente a los televisores de siempre. El 14% de los usuarios ni siquiera los conecta a Internet después de instalarlos en casa porque desconoce la función. Un 26% adicional sabe que puede acceder a estas funciones pero ni se molesta en hacerlo.
Hay tres buenas razones. La primera es que la tele es el nuevo hilo musical. La gente está más pendiente del portátil que tiene en las rodillas que de la pantalla que hay al fondo de la sala de estar. Si quiero consultar algo, es más fácil hacerlo en el PC, el iPad o directamente en el teléfono que usar el mando a distancia.
La segunda es que las familias siguen considerando la televisión un producto para el consumo pasivo y en común. Hay que educar a los consumidores pero las nuevas generaciones, que podrían ser más receptivas, ven en el televisor un dispositivo tan excitante y avanzado como una máquina de coser a pedal o, ya puestos, un teléfono fijo.
La tercera, y más importante, es que la experiencia por ahora es muy limitada y no siempre satisfactoria. La web y la tele nunca se han llevado muy bien. No hace mucho, Samsung reclutó a varios famosos del mundillo tecnológico (menos glamour que en otros mundillos), entre ellos Steve Wozniak, para un evento destinado a promover la creación de “widgets” o aplicaciones para este tipo de pantallas. La compañía espera gastar este año 70 millones de dólares en promocionar su desarrollo pero por ahora el catálogo es bastante limitado y lo mismo puede decirse se escoja la marca de TV que se escoja.
Google está a punto de lanzar los primeros dispositivos GoogleTV, un primer intento de crear una plataforma sólida para este tipo de usos. Se rumorea que Apple hará lo propio con un nuevo intento de ese hobby que tienen prácticamente olvidado llamado AppleTV, esta vez apoyado en la popular AppStore.
Pongamos por ejemplo, la nueva Phillips Led 7000 Series. Como tv de última generación, permite suplir al menos, 6 dispositivos de entretenimiento. A saber:
- Su ranura lectora de tarjetas SD y su conexión USB permiten sustituir almacenamiento externo. Hay lápices de memoria de 256 GB y SD de 32 GB.
- Su conexión wifi y/o ethernet permite conectarse a Internet, navegar, ver videos, documentos, fotos, etc.
- Su firmware reproduce mp3, divx, múltiples formatos gráficos y documentos.
- Su conexión a pc permite acceder a cualquier ordenador conectado a la red local. Para ello, solo requieres el Windows Media Player 11 o en mi caso, el Tversity (es gratuito).
Así pues, lo único que queda para hacer de la tele el aparato definitivo es el tema de los videojuegos, y para eso, prefiero las consolas portátiles, por aquello de mi falta de tiempo y mi paquipallá. Concluyo pues que con un Iphone, un ebook y una televisión de este tipo, quedan cubiertas el 90% de las necesidades tecnológicas del ser humano. ¿Tienes otra opinión? Al mismo precio, eh!